Que mala es la envidia

Nuestros amigos franceses, como era de prever, han visto en la incoherente sentencia del TAS contra Contador como un argumento más a su favor, a favor de su tesis profunda, seria y contrastada de que todos los triunfos del deporte español se deben al dopaje. Desde pequeños a todos nos decían que la envidia es muy mala y parece claro que un sector importante de la prensa francesa, tal vez también de su sociedad, vive instalado en esa envidia. Supongo que tiene que ser muy duro que un españolito te gane un Rolland Garros tras otro mientras los tuyos no rascan bola, o que desde 2006 sólo un Tour no haya sido para un español (ahora ya dos gracias al TAS). No sólo eso, sino que encima no hay ningún deportista francés que tenga la más mínima posibilidad de lograrlo. Sí, debe de ser duro. Parece que se quieren mucho a sí mismos y les cuesta entender que los vecinos pobres y atrasados del otro lado de los Pirineos les superen con claridad en la práctica totalidad de las pruebas deportivas en las que se enfrentan. Pero, como dirían ellos, c´est la vie.
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